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¿Es suficiente tener el comprobante para deducir un gasto?

Publicado por Francisco Villalobos el 09-jun-2017 16:45:00

No, debe además ser útil. Al menos así lo afirma un fallo recientes que conviene tener en cuenta a la hora de decidir si vamos a pasar por deducible un gasto, muy especialmente en esta época del año y a la vista de las nuevas reformas del Código de Normas y Procedimientos Tributarios, que generó nuevas sanciones que  aplican para la declaración de renta de este año.

Me refiero específicamente al fallo 242 – 2011 de la Sección Quinta del Tribunal Contencioso Administrativo. En este caso, se hizo un ajuste a una  empresa por el rechazo de  los honorarios profesionales pagados a una firma por concepto de seminarios y charlas de capacitación relacionados con el Proyecto de Solidaridad Fiscal, que como sabemos, fracasó en el control constitucional.

El tema con los gastos es que además que se precisa el comprobante  fehaciente ( o sea, autorizado por la DGT ), el gasto debe ser útil y necesario para la generación de renta. Esta calificación es evidentemente subjetiva y puede aceptar muchos matices y puede volverse complicada su relación cuando en el día a día, debemos afrontar decisiones de gasto e inversión relacionadas con expectativas de ingreso a futuro, sin tener ninguna certeza, por ejemplo, de que una campaña publicitaria nos va a generar réditos o que un viaje o gira de negocios va a culminar en facturación. Lo que si parece es que además de tener la “ la factura timbrada” y el contrato, hace falta poder mostrar algún producto, muy especialmente cuando contratamos consultorías.


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Es el concreto de utilidad o provecho en donde se afinca el Tribunal para volver al siempre vigente, siempre polémico, concepto de la realidad económica en donde la jurisprudencia fundamenta la posibilidad de solicitar información adicional, por parte de las autoridades,  para llevar a cabo una adecuada valoración de la realidad de las transacciones  y de ahí, solicitar prueba no solo del gasto, sino de su utilidad.

 Y este es el concepto de utilidad que utiliza el Tribunal: “el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define el término útil como lo que trae o produce provechofruto o interés.”  

En el caso, la empresa no presentó informes escritos que justificaran el gasto, un poco porque la consultoría contratada consistía en charlas y otras formas de capacitación. La pregunta es si, de haberlos presentado, se le hubiese permitido el gasto?: “De conformidad con lo anterior, a juicio del Tribunal, las propias manifestaciones del testigo, permiten concluir que la contratación incumplió con todos estos aspectos dichos, relacionados directamente con el artículo 7 de la LISR, dado que no es posible considerar que una capacitación de esta naturaleza generara algún provecho, fruto o interés a la empresa, tanto es así que ni siquiera se emitió documento final alguno, pues el proyecto de ley fue desechado. Es criterio de los suscribientes, con base en lo dicho por el mismo testigo ofrecido por la parte actora, en aplicación de las reglas de la sana crítica racional, permite concluir que no corresponde considerar como un gasto útil la contratación con la empresa consultora”  

Visto así, las empresas no podrían deducir sus gastos en prevención de incendios o desastres, a menos que haya un desastre, ni deducir la defensa pagada a un abogado, a menos que se gane el caso. No parece correcto. 

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